"Tú, por tu procedencia, por tu color, ya tienes un lugar ubicado en la sociedad"

2024/03/26
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"Entonces, yo digo: no soy española, o sea, no lo soy. Sigo siendo tratada como una extranjera. Y bueno, al final vamos aceptando eso, vamos normalizándolo, porque es difícil poner en palabras o dar a conocer todo lo que se vive." Testimonio de Miriam Ruiz Hernández, delegada de ELA en Limpiezas Abando, en la jornada "Por un sindicalismo antirracista" organizada por la fundación Manu Robles-Arangiz y el sindicato ELA el 20 de marzo de 2024 en FICOBA.

Miriam Ruiz Hernández (delegada de ELA en Limpiezas Abando)

Yo no he trabajado de interna, siempre he sido externa, pero siempre, en el tiempo que he estado sin documentación, he tenido los trabajos más duros. He pasado por todo, desde hostelería, cocina, limpieza, cuidado de niños. O sea, he pasado todos. Y aquí estoy intentando poner mi granito de arena por todas esas personas que todavía están en una situación irregular para que se visibilice, que seamos capaces de ver que no todo lo que se habla de nosotras, las personas migrantes, es cierto, porque se nos acusa de venir a quitarles el trabajo a los españoles. Y como les digo yo a muchos, yo no veo a ningún español haciendo un trabajo de 24 horas internas, con una persona mayor, porque muchas veces ni los familiares son capaces de estar dos o tres horas con ellos un fin de semana para que la chica se tome un café.

Me causa un poco de risa escuchar la expresión con papeles y sin papeles porque yo soy de la postura de que nunca te terminas de regularizar. O sea, yo tengo la nacionalidad española hace unos años y hoy en día puedo dar fe que todavía sigo siendo tratada como una inmigrante. Tengo tres hijos y he optado para regularizar a mis hijos, y resulta curioso que aquí, cuando tú tienes un hijo, vas al registro civil, lo inscribes y ya tienes su partida de nacimiento. Yo tengo la nacionalidad española, pero tengo que hacer un trámite aparte para demostrar que tengo estos hijos y que pueden optar a ser nacionalizados igual que yo. Pero para optar a eso, en principio tengo que intentar coger una cita. Que hoy en día, si usted busca acceder a una cita en las tres capitales vascas, es imposible. No hay. Usted entra a la aplicación y es imposible coger una cita. Y cuando llegas a acceder a la cita, puede tardarte un año el proceso. Dependiendo de la edad de tu hijo, si no supera los 18 o si tiene los 18, pero como mínimo un año, y ya no hablamos del coste económico.

Entonces, yo digo: no soy española, o sea, no lo soy. Sigo siendo tratada como una extranjera. Y bueno, al final vamos aceptando eso, vamos normalizándolo, porque es difícil poner en palabras o dar a conocer todo lo que se vive.

En el ámbito laboral, también, siempre somos tratadas como personas de segunda. Pueden estar en el mismo gremio que yo, pero siempre me van a asignar los peores trabajos. En cuanto a la jornada, quizás puedo empezar mi jornada laboral en el Casco Viejo de Bilbao y terminar en Getxo. O sea, me paso todo el día, pero me pagan media jornada. Y esos son los trabajos que nos asignan, y los hemos cogido por la necesidad de mantener ese contrato, por la necesidad de cotizar, porque, a fin de cuentas, no tenemos voz, pero a la hora de pagar nuestros impuestos, sí, tenemos que estar presentes y me parece normal. Entonces, siempre digo que no son las mismas condiciones y que siempre somos tratadas como eso, personas de segunda.

Yo estudié en la Universidad de Administración de Empresas. Previo a eso, yo había obtenido una beca y había estudiado Quality Improvement. Yo me especialicé en las normas ISO y hablo inglés como segunda lengua. Y sí, intenté acceder al sueño de homologar también mi título, porque pensaba que me podía desarrollar en mi área de estudio, pero también me desilusioné, lo que dice ella. O era trabajar para comer y vivir aquí, o estudiar. No había opción. A mí sí me respondieron y me dijeron que para poder homologar mi título tenía que tomar ocho créditos, pero no me daba opción. Tenía que ir a la Universidad de Deusto. Y como sabrán todos, pues es una universidad de pago que yo no me podía costear. Y dije, bueno, lo dejo. No me va a hacer ni más ni menos persona un título. Sé que podría haber encontrado alguna forma, pero sabía que iba a ser mucho más complicado y desistí.

Y en mi experiencia laboral, pues, he tenido oportunidades de optar a trabajos en mi área de estudios. He hecho varias entrevistas y me causaba un poco de risa, porque en uno de ellos conocía a los ejecutivos del lugar, porque yo estaba trabajando como empleada de la limpieza, y las compañeras, sabiendo mi currículum y sabiendo que conocía el puesto, me animaron a someterlo al jefe. Y cuando lo leyó, me dijo que igual estaba sobrevalorada para un puesto de dependiente en un supermercado. Para eso sí estoy sobrevalorada, pero para limpiar, no. Entonces, es así, es la realidad a la que tenemos que enfrentarnos y es como decía Karla, vas descubriendo que tienes que trabajar para vivir y que no puedes pensar en aspirar a otra cosa, Porque tú, ya por tu procedencia, por tu color, por todo, ya tienes un lugar ubicado en la sociedad.

Yo, agradezco a todo el colectivo de ELA que en mi empresa (465 trabajadoras más o menos) recién hemos logrado formar un sindicato cuando desde hace 40 años nunca lo había habido. Hemos ganado las elecciones por un voto a UGT.

Y esto se ha dado gracias al trabajo de muchas personas, no voy a decir sus nombres porque se me puede olvidar alguna, pero ya saben quiénes son, que no dudaron en buscarnos, en ir a los puestos de trabajo. Fue muy difícil porque la empresa dedicó sus recursos inclusive para llamar a compañeros de trabajo y amedrentarles y decirles que si votaban o participaban de alguna manera en las elecciones les iban a despedir. Hay una compañera que entiendo fue despedida a raíz de esta elección y, estamos en la lucha. Yo estoy dando mis primeros pasos en ELA y espero que los próximos años de alguna manera nuestro trabajo contribuya a mejorar la situación de todos mis compañeros y compañeras en esta empresa.