Por un plan B para Europa

2016/02/19
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Un plan B para Europa es más necesario que nunca. Por eso ELA va a participar en la Conferencia europea que con ese nombre va a tener lugar en Madrid del 19 al 21 de febrero. Vamos a presentar una ponencia sobre las “Nuevas y tradicionales formas de movilización en el ámbito del trabajo”, así como a participar en distintos espacios que van a tratar cuestiones como la Deuda,las alternativas al sistema bancario y monetario o al TTIP, la crisis ambiental y la convicción de que el plan B será feminista o no será.

Boletin del Gabinete de Estudios 46Artículo publicado en el Boletín del Gabinete de Estudios 46

Queremos una Europa totalmente diferente a la actual. Hace 11 años ELA defendió el No en el referéndum del Tratado de la Unión Europea. Decíamos, entre otras cosas, que:

• Suponía consolidar  los  elementos fundamentales   de   la   Europa   del capital (Pacto de Estabilidad, Banco Central libre de control político y ajeno a problemas como el empleo o la protección social, liberalización total del movimiento de capitales, etc.).

• Los servicios públicos, los derechos sociales o la protección del medio ambiente se supeditaban a los imperativos de la libre competencia.

• Iba en contra del derecho de autodeterminación de los pueblos, al comprometer a la Unión Europea a respetar las decisiones que los estados miembros adopten con el objeto de garantizar su “integridad territorial”.

Desgraciadamente, no solo se ha cumplido lo que en aquel momento señalábamos, sino que la situación se ha agravado enormemente. Quieren hacernos creer que la única Europa posible es la actual. Esa que amenazó al Gobierno de Grecia de expulsarla del euro si no aceptaba seguir los dictados de la Troika (amenaza que surtió efecto). La misma que exige al Gobierno de Portugal que siga aplicando recortes y que deje de lado las medidas sociales recogidas en su programa de gobierno. Esa Europa que  dice que da igual qué gobierno tome posesión en la Moncloa porque va a tener que seguir realizando los ajustes comprometidos por Rajoy. Esa Europa socava la democracia y se atreve a verbalizarlo: la política que se tiene que aplicar es única y las elecciones un entretenimiento.

Quieren hacernos creer que la única Europa posible es la actual

Mención especial tenemos que hacer a la Europa que rechaza a las personas refugiadas y a quienes emigran por razones económicas. Ya lo dijimos hace 11 años: se avanza hacia una Europa fortaleza que, además, va a dejar a millones de personas sin derechos. Millones de personas que sufren las guerras y las penurias económicas que azotan regiones enteras del mundo ven en Europa su esperanza de un mundo mejor. Como consecuencia de la nula voluntad de los gobiernos de Europa de dar una salida a esta problemática, se condena a todas ellas a un éxodo inhumano. Y decenas de ellas mueren cada día en ese éxodo. Los gobiernos son cómplices de esas muertes.

Y qué decir de los derechos laborales. Estamos viviendo una ofensiva en toda regla contra la clase trabajadora. La precariedad es la opción política dominante. Esta Europa no busca ningún equilibrio. El capital ha pasado a la ofensiva a todos los niveles para acabar con todo lo que suponga el poder organizado de manera colectiva, lo que afecta, obviamente, al poder sindical. El sindicalismo tiene que hacer frente a esta realidad, ser una herramienta útil para confrontar con ese modelo, tanto en los centros de trabajo como en la calle.

La movilización social es imprescindible para el cambio de las políticas

La precariedad es la opción política dominante. Esta Europa no busca ningún equilibrio. El capital ha pasado a la ofensiva a todos los niveles para acabar con todo lo que suponga el poder organizado de manera colectiva, lo que afecta, obviamente, al poder sindical

Para cambiar las políticas de manera radical es imprescindible la confrontación con los poderes económicos, financieros y mediáticos. Quienes defienden el actual status quo no tienen ningún reparo en utilizar toda la artillería de la que disponen, que es mucha, para impedir cambios reales. Pueden aceptar pequeños cambios que no cuestionen el fondo del reparto cada vez más injusto de la riqueza. Pero el cambio radical  va a tener  una oposición frontal, no pacífica.
Para conseguir ese cambio de las políticas ni siquiera es suficiente que el gobierno de turno lo quiera realizar. Los gobiernos del cambio son sometidos a presiones y chantajes tremendos. Es imprescindible la movilización y la presión social para que, desde fuera de las instituciones, desde la calle, la gente, el pueblo, lo exija.
La desmovilización social, delegar la acción en quienes pueden llegar o han llegado al gobierno, y confiar en que ya está   todo hecho, es equivocado.Con desmovilización social ese cambio real no se va a producir.

Es imprescindible articular una alianza sindical y social que trabaje por el cambio radical de las políticas, y que sea independiente del poder económico y de los partidos políticos. Se requiere un movimiento social con capacidad de diagnóstico y acción propio. Y eso es algo aplicable en Euskal Herria, en Grecia o en todo Europa.

Un plan B para Europa es más necesario que nunca. Por eso ELA va a participar en la Conferencia europea que con ese nombre va a tener lugar en Madrid del 19 al 21 de febrero. Vamos a presentar una ponencia sobre las “Nuevas y tradicionales formas de movilización   en   el  ámbito del trabajo”, así como a participar en distintos espacios que van a tratar cuestiones como la Deuda,las alternativas al sistema bancario y monetario o al TTIP, la crisis ambiental y la convicción de que el plan B será feminista o no será.