Primero de mayo: saldremos a la calle hasta que las cosas sean de otra manera

2016/04/18
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Cada 1º de mayo millones de personas salen a la calle para reivindicar la dignidad del trabajo y de los trabajos, para decir con orgullo que son trabajadores y trabajadoras. Nos dicen que el mundo lo hacen las empresas, que sin ellas estaríamos abocados a la miseria, y que, por ello, debemos redimirnos en el trabajo que providencialmente nos regala la clase empresarial.

Pero cada año millones de personas contestan que el mundo lo hacen quienes lo cuidan y lo hacen habitable, sea bajo el yugo empresarial, patriarcal o colonial… o sea con trabajo liberado.  Proclaman que sólo el trabajo humano es fuente de riqueza, y que el enriquecimiento, de darse, se produce por la apropiación del trabajo ajeno.

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Cada año millones de personas contestan que el mundo lo hacen quienes lo cuidan y lo hacen habitable

Este año, como cada año, el primero de mayo, tiene rostros concretos. El de las mujeres cuyas discriminaciones permanecen y se agravan, sea en forma de brecha salarial, sea por no reconocerse su trabajo de cuidado y sostenimiento de la vida. El de las personas jóvenes a quienes se niega un futuro entre nosotros. El de los millones de trabajadores y trabajadoras que huyen de la guerra y la miseria y piden refugio a las puertas de nuestro continente. El de las clases populares a las que se impone la austeridad. O el rostro de una nación, como la nuestra, a la que se niega un derecho fundamental como el de negociación colectiva.

Quisieran resolver sus problemas dialogando, pero eso no es, a menudo, posible

Por eso cada año, millones de trabajadoras y trabajadores salen a la calle a reafirmar la pertinencia de la lucha colectiva. Quisieran resolver sus problemas dialogando, pero eso no es, a menudo, posible. Y por eso responden a la fuerza con más fuerza, clase contra clase.  Así, millones de trabajadores y trabajadoras se movilizan, cada primero de mayo, para prestigiar la organización sindical, la toma de conciencia colectiva, la defensa mutua, la unión que da la fuerza.

Así lo harán también miles de trabajadores y trabajadoras en Iruñea y Bilbao el próximo 1º de mayo. Por una Europa hospitalaria, por el reconocimiento pleno del trabajo femenino, por un futuro para nuestros jóvenes, por un salario superior a los 1200 euros, por una nación dueña de su futuro. Este primero de mayo, y todos los que sean necesarios, hasta que las cosas sean de otra manera.