Asimec: De convenios, género y vaselina

2013/04/23
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No me extraña que lo consiguierais. Nada más veros, nada más entablar conversación con vosotras, me habéis contagiado. Caras transparentes, sonrientes, libres. Voces seguras, alegres, conscientes, diferentes, complementarias. Muchas veces he leído sobre equipos pero pocas veces los he conocido. Un equipo creado de cero, allí dónde nadie se imaginaba que pudiera florecer, igual que el convenio conseguido. Pero quizás lo más importante haya sido ese colectivo, que con mimo, paciencia y dedicación y conciencia sindical habéis construido. El mismo mimo, paciencia, dedicación y profesionalidad que ofrecéis a las personas que cuidáis en sus domicilios.

Unai OñederraUnai Oñederra, Fundación Manu Robles-Arangiz

Al comité de empresa de Asimec:
Puri Camacho, Laura Ijurko, Blanca Elizaga, Magda Saavedra y Nerea Espartza

No es ésta una manera común de escribir en esta casa, pero me gustaría que este escrito resarciera de algún modo el mal sabor de boca que os dejo Juan Frommknecht, concejal de UPN y negociador por parte empresarial, en la planta noble del ayuntamiento de Pamplona, el 8 de marzo, día elegido por vosotras para cerrar el acuerdo. Él venía de inaugurar una escultura para conmemorar el día de la mujer trabajadora. En la época de lo políticamente correcto, estos figurantes cumplen su papel con una sonrisa profident. Luego, en privado, se quitan la mascara; vosotras mismas lo comprobasteis. Un año después de haber comenzado las negociaciones, forzado a firmar el convenio que blinda a las trabajadoras de Asimec de la reforma laboral, sólo tiene palabras para el único hombre que se sienta en la parte sindical, Josetxo Mandado, responsable de ELA. Ni una palabra para el comité formado por cinco mujeres. Ese silencio, no lo dudéis, habla a favor vuestro y en contra suya.

¿Cómo pasar de ser 67 trabajadoras aisladas a ser un colectivo de 67 trabajadoras?

Allá por diciembre 2011 no os gustaba como iban las negociaciones y decidís presentaros en las elecciones en nombre de ELA. Un comité de cinco chicas en un trabajo que no se ve, realizado casi a escondidas: ayuda a domicilio a personas dependientes. Ni entre vosotras os conocíais. Como os vais a conocer si de casa vais a los domicilios y de los domicilios a casa. “Conocemos a una compañera en la calle por el bolso de la empresa” “Lo más duro es la soledad total y absoluta en la que nos encontramos en nuestro trabajo. Vas acumulando porquería en tu interior y no tienes nadie con quien compartirla, no tienes a nadie que te escuche, te tienes que guardar tus sentimientos, frustraciones, dudas, alegrías ...”

Realizar alguna labor sindical en estas condiciones es casi imposible. ¿Cómo establecer unos objetivos comunes y compartidos sin posibilidad de comunicarse entre vosotras? ¿Cómo pasar de ser 67 trabajadoras aisladas a ser un colectivo de 67 trabajadoras?

Asimec es una empresa pública. Nos aplican todo lo malo de los funcionarios, y nada de lo bueno. Nuestras condiciones las establecía el Estatuto de Trabajadores” “Querían que firmáramos un pacto y que negociáramos con el gerente, un títere; nosotras queríamos negociar un convenio y lo queríamos hacer con el consejo, que es el que decide”.

"La empresa cede y comienzan las negociaciones. Nos dicen que no nos van a dar nada. Cero en antigüedad, cero de subida salarial. La plataforma 0,0 lo llamamos, como la Buckler sin.”

“Cuando en febrero de 2012  firmamos el Acta de Constitución de Mesa Negociadora, queda claro que negociamos un  convenio y no un pacto. Ellos acceden, porque quieren tener el acuerdo para el consejo que se celebra ese mismo mes. Lo que ya no aguantan es que nos neguemos a firmar la miseria que nos ofrecen aprovechando el tirón del decreto de Rajoy que empeora las condiciones de los empleados públicos. Rompen las negociaciones y se niegan a hablar con nosotras. Hasta junio no hay ningún contacto. Empezamos a implicar en serio a todos  los grupos políticos del ayuntamiento y con el empuje de unos y otros comienzan las negociaciones de nuevo de mediados de mayo hasta sanfermines.

“Nos dicen que no nos van a dar nada. Cero en antigüedad, cero de subida salarial. La “plataforma 0,0” lo llamamos, como la Buckler sin” Eso también lo dejáis claro, si algo a caracterizado vuestro trabajo ha sido el buen humor. Incluso en las horas bajas, en los momentos difíciles, cuando alguna parecía caer la sosteníais con humor, el antídoto a la desesperanza. “Camaradas revolucionarias nos vemos a las 9 en las barricadas era nuestra contraseña para convocarnos a las reuniones que hacíamos en el Iruñazarra”.

Eso además de daros la victoria ha hecho que paséis momentos agradables como aquel pleno del ayuntamiento que cogió por sorpresa a UPN

El trabajo sindical principal consistió en abrir cauces de comunicación entre vosotras. Lo hicisteis mediante la presencia todos los días de una delegada sindical diferente cada día de la semana en la sede de la empresa, donde se reúnen los equipos de trabajo una vez por semana a las 14:00 (“dabas cauce a la gente para que hable, comunique, para resolver incidencias, para que fuera limpia a casa”), mediante asambleas y más asambleas, mediante correos electrónicos, mediante el buzón de sugerencias y mediante la revista interna Kokodrilo que creasteis por aquello de que “cocodrilo que se duerme acaba en cartera”. No estabais vosotras para dormiros, no.
El colectivo se va creando, se va notando, va cogiendo fuerza, y la gerencia se da cuenta de ello. Busca romperlo. El órdago lo echa en la asamblea del 13 de noviembre, pero me estoy adelantando...

Pasa el verano (por lo visto son todos los días de fiesta de guardar y no se trabaja en tres  meses) y no quieren reunirse con nosotras porque no ofrecemos cambios sustanciales en las plataformas-propuestas de negociación.” Acción-Reacción o viceversa.

“Hacia junio leí el libro de Ariznavarra y me gustó como centraron la lucha en la administración pública, responsable de la residencia. Eso nos convenció de que teníamos que implicar y exigir a los partidos políticos que cumplan con su responsabilidad en la gestión de una empresa 100% publica.” En septiembre decidís en asamblea pasar a las movilizaciones: Reparto de pegatinas, panfletos, mareas verdes, caravanas de coches, rueda de prensa y paros. “Hicimos reuniones con todos los grupos y conseguimos una moción, aprobada el 19 octubre, que instaba al ayuntamiento a que se sentara a negociar con nosotras y a que la negociación terminara a final de año.”

Mira, yo llevo el bote de vaselina, lo pongo sobre la mesa cuando me siente y les digo como ya se lo que nos vais a dar...

El mes de octubre es clave, “además de haber conseguido la moción del ayuntamiento, realizamos cinco paros parciales, una caravana de coches por todo Pamplona y el 23 rodeamos el ayuntamiento (al menos un poquito).” Así llegamos al punto de inflexión, al día en el que la empresa pierde el órdago, la asamblea del 13 de noviembre. La empresa se entrega a fondo para ganarse la asamblea: mete un escrito amenazante en cada taquilla, incita a las trabajadoras más indecisas a que participen activamente en la asamblea en contra de las movilizaciones, el gerente anuncia su dimisión (que sólo él se la cree)... A pesar de todo ganamos nosotras.”

Pasados diez meses desde que empezasteis se nota que habéis ido aprendiendo mucho durante todo el proceso. Por un lado a las reuniones vais con todo preparado para encerraros hasta que se ponga fecha para la siguiente reunión. No queréis que pase lo mismo que allá por marzo cuando la empresa alargaba los tiempos para desgastaros. Lo conseguís sin tener que pasar a la acción; las reuniones se celebran cada 12 días más o menos. Por otro lado, hasta entonces habíais jugado con total transparencia. La empresa conocía todos vuestros movimientos antes de las reuniones. “No se le puede dar toda la información a la empresa, sino juega con ventaja.” Decidís guardar vuestras cartas. “Suspendemos las asambleas (se explica el porque de este movimiento, se vota y ganamos) y las sustituimos por notas informativas de cada reunión de negociación” y eso además de daros la victoria ha hecho que paséis momentos agradables como aquel pleno del ayuntamiento que cogió por sorpresa a UPN. Qué momento aquel cuando os vio el concejal negociador en el pleno y os preguntó, ¿qué hacéis aquí?… no salía de su asombro.

Agradecéis también el acompañamiento que os a ofrecido el sindicato. “Josetxo merece una mención especial, es el sexto miembro del comité. La sintonía ha sido total. Nosotras mismas fuimos las primeras sorprendidas de la tremenda labor sindical que realiza. En todo momento ha estado con nosotras; ¡lo hemos vuelto loco!“ “Estábamos preparando la siguiente reunión con la empresa. Nosotras sólo queríamos que pasara, pero no la podíamos retrasar porque fuimos nosotras las que pedimos la periodicidad de 12 días.  ¿Qué hacer para lograrlo? Entonces fue cuando lo dijo: Mira, yo llevo el bote de vaselina, lo pongo sobre la mesa cuando me siente y les digo “como ya se lo que nos vais a dar...” Es que el gerente se obsesionó en meter la licencia retribuida por colonoscopia, en lugar de de meterla por pruebas diagnósticas, como nosotras pedíamos “Parecía que nos hacíamos colonoscopias todos los días”.

Se fueron cerrando textos y al final la discusión quedo en el aumento salarial. Vosotras pedíais 3% y ellos no subían de 2%. Vuestro último golpe: ofrecéis una oferta cerrada con un aumento de 2,5% asegurando que si se acepta en la asamblea también se aprueba. No esperaban que bajarais vuestra oferta y firmaron el convenio que llevaba dentro todas las clausulas que blindaban el convenio de la reforma laboral. En 12 meses pasasteis del Sí es posible, al Sí se puede. Un ejemplo para todos y todas las trabajadoras.