[Publicación] Miopía de clase: la psicología y los sindicatos (2/2)

2021/01/12
Mujeres sindicalistas en USA.
Mujeres sindicalistas en USA.
En la búsqueda de nuevos horizontes para reforzar la afiliación, los sindicatos son más proclives a organizar sectores feminizados, a personas migradas y a personas de otras razas y etnias. Es decir, los sindicatos se han centrado de forma clara y explícita en cuestiones de discriminación y de conciliación con la vida familiar: se han identificado nuevos desafíos para la negociación colectiva. Más allá de establecer salarios dignos, seguridad laboral, seguros de salud y jubilaciones, también reivindican mejoras en relación con la flexibilidad horaria y conciliación familiar, cuidado de personas mayores, cuidado de niños, licencias familiares, y la promoción del trabajo a tiempo parcial con beneficios.

Bernice Lott, Departamento de Psicología, Universidad Rhode Island

(Documento completo)

(Miopía de clase: la psicología y los sindicatos 1/2)

 

Inclusión y diversidad

[...]En 2005, las mujeres suponían el 43% de todos los trabajadores bajo la cobertura de la negociación colectiva. Son casi 7 millones las trabajadoras afiliadas y forman “el grupo organizado más grande dentro de los movimientos feministas del país” (Cobble, 2007). Cuando están sindicalizadas, ganan un 31% más que cuando no lo están – suponiendo niveles de educación y formación similares. En 2004 las mujeres sindicalizadas ganaban un promedio de 19,18$ por hora en comparación con 15,05$ para las no sindicalizadas. Y, además, las mujeres sindicalizadas son mucho más propensas a tener un seguro de salud, pensiones, subsidio por maternidad, licencias familiares, y mayor flexibilidad en el trabajo.

Las victorias sindicales más significativas desde la década de 1980 se han obtenido en aquellos sectores económicos más feminizados y racializados. Esto se traduce en que los mayores éxitos sindicales se han dado en el sector público, el sector sanitario, el cuidado del hogar, los hoteles, los servicios de comida, la manufactura ligera, el personal de servicios en las escuelas, estudiantes y personal universitario. Una de las voces más fuertes dentro del movimiento sindical actual es el de la National Nurses United (Enfermeras Nacionales Unidas), miembro de la Service Employees International Union (Servicio de Empleados Internacional Unión; SEIU). A día de hoy, dos de los tres principales puestos de liderazgo en la AFL-CIO están ocupados por mujeres, mientras que varios sindicatos nacionales tienen mujeres como presidentas.

Cranford señala que “los sindicatos pueden convertirse en sitios donde las mujeres son capaces de renegociar las desigualdades de género de manera significativa.” Un estudio sobre las mujeres con posiciones de liderazgo en sindicatos del sector de limpieza obtuvo como resultado los beneficios del sindicalismo en las mujeres: transformación personal y política, mayor empoderamiento, mayor confianza para hacer valer sus puntos de vista y desafiar el supuesto de que los sindicatos son predominantemente masculinos.

Hay una mayor percepción de efectividad de la acción sindical y participación entre las mujeres pertenecientes a minorías étnicas, y luego el resto de las mujeres [por delante de los hombres]. Así lo demuestra una encuesta realizada por correo a un gran número de afiliados a un sindicato local del noreste de los EE.UU. Los sindicatos expresan una preocupación creciente por tratar casos de abuso sexual en el centro de trabajo y algunos han puesto sobre la mesa una serie de procedimientos para asistir a mujeres que denuncian abusos y discriminación de género. Los resultados de una muestra de mujeres sindicalistas sugieren una mayor disposición a participar en actividades sindicales cuando éstas perciben que su sindicato tiene menor tolerancia hacia el acoso sexual, y existen procedimientos y políticas sindicales al respecto.

La CIO fue uno de los primeros sindicatos en trabajar por los derechos civiles e igualdad étnicas. Para ello presiona para avanzar en la inclusividad y la lucha contra la discriminación racial en centros de trabajo, sindicatos y la legislación federal. Durante la famosa huelga de trabajadores de limpieza en Memphis en 1968, a la que el Dr. Martin Luther King viajó para brindar su apoyo (y donde fue asesinado), los trabajadores portaban carteles que decían “Soy un hombre”. Los trabajadores afroamericanos constituyen actualmente una parte desproporcionadamente grande de los trabajadores del sector público, y el 13,4% de todos los trabajadores negros están afiliados a un sindicato,. Esto supone una afiliación proporcionalmente mayor que cualquier grupo étnico (Bureau of Labor Statistics, 2013). Los trabajadores sindicalizados negros cobran un 35% más, y los sindicados latinos un 51% más, que los que no están sindicados. No es sorprendente, por lo tanto, que los trabajadores no-blancos expresen mayor simpatía por los sindicatos que los blancos, y que “vean el movimiento obrero como una institución esencial a través de la cual se pueden abordar sus problemas económicos, sociales y políticos” (Chang, 2003). Hay una corriente que busca la formación de trabajadores latinos, de los cuales 2,1 millones están sindicalizados, y en apoyo de la amnistía y obtención de ciudadanía para inmigrantes indocumentados. El Primero de Mayo, celebración internacional de la clase trabajadora, se ha convertido en una buena ocasión para que las comunidades de inmigrantes en los EE. UU expresen sus preocupaciones particulares.

Algunos sindicatos también se han esforzado por reducir la discriminación contra las minorías sexuales y, desde 1997, la AFL-CIO ha reconocido a sus miembros LGTB como un grupo constituyente formal. Pride at Work (Orgullo en el Trabajo), el grupo reconocido oficialmente por el sindicato, disponía de 16 departamentos ejecutivos en 2005. Por lo tanto, con respecto a sus esfuerzos por combatir la discriminación contra las minorías sexuales, el movimiento sindical estadounidense “ha pasado de ser parte del problema a ser parte de la solución” (Hunt y Boris, 2007).

Se percibe un resurgimiento en el interés hacia los sindicatos entre los trabajadores jóvenes e inmigrantes, aquellos con salarios bajos, con contratos a tiempo parcial y temporales. Es decir, aquellos que suelen estar “invisibilizados”. Muchos de estos realizan trabajos domésticos, suelen ser empleos que quedan fuera de la protección de ofrecen las regulaciones laborales y de salud laboral. También trabajan en McJobs (trabajos con salario mínimo y que ofrecen servicios de baja calificación, hostelería y venta al por menor) en empleos que generalmente se consideran “callejones sin salida”. La propia forma de nombrar esos trabajos tiende a devaluarlos, y desalienta los posibles esfuerzos por mejorar sus condiciones mientras que generan sentimientos de vergüenza. La rotación media en estos trabajos suele ser cercana al 100%, ya que son muy estresantes y repetitivos, con gran incertidumbre en cuanto a calendario y horarios. En el sector de supermercados, los sindicatos han contribuido a obtener evidentes mejoras: aumento de salarios, mejora de las condiciones y mayor protección contra el maltrato y despido. Así lo muestra un estudio realizado a trabajadores jóvenes sindicados en el sector de supermercados.

Según la Organización Internacional del Trabajo, EE.UU tiene la mayor proporción de trabajos mal pagados de todos los países industrializados. Es el caso de los los cocineros de comida rápida, limpieza de hoteles, cajeros y celadores de hospital. Un cocinero formado trabajando a tiempo completo ganaba menos de 19.000$ en 2012, y los cajeros menos de 21.000$. Los trabajadores peor pagados están en restaurantes de comida rápida como McDonalds, donde emplean a más de 2 millones de personas. Los trabajadores de siete de las corporaciones más grandes de Estados Unidos ganan menos de 30.000$ al año.
En el sector de cuidados, la asistencia personal en el hogar es un ámbito donde el empleo crece más rápido que en otros sectores. No obstante, cerca del 57% de los que trabajan en el sector vive bajo el umbral de la pobreza. Entre los trabajadores que cobran el salario mínimo, la mayoría son adultos (aproximadamente el 80%), una cantidad desproporcionada son mujeres con niños, que trabajan para grandes empresas.

Los sindicatos continúan realizando esfuerzos históricos para “mejorar las vidas de trabajadores con salarios bajos y … reducir la desigualdad” (Greenhouse, 2008). Denuncian que la desigualdad deriva de la etnia y del género, pero más allá: denuncian que la desigualdad también deriva de la edad y menores niveles de formación. En colaboración con movimientos por la defensa de la justicia social y los derechos civiles, los sindicatos están promoviendo acciones para aumentar los salarios y mejorar las condiciones de estos trabajadores. Es muy ilustrativo el caso de una huelga en una cadena de restaurantes de comida rápida en Nueva York City. El salario medio es de unos 9$ por hora (18.500$ anuales para un trabajador a tiempo completo). Bitmman apunta cómo “un creciente número de trabajadores del sector alimentario y de venta al por menor están luchando por conseguir derechos básicos: un salario relativamente digno, un horario de trabajo, el derecho a organizarse, seguros médicos, subsidio por enfermedad, vacaciones y respeto”. Para facilitar llevar a cabo esta labor, la SEIU brinda asesoramiento y asistencia financiera. La National Domestic Workers Alliance (Alianza Nacional de Trabajadoras del Hogar), agrupación apoyada por un sindicato, ha publicado los resultados de una primera encuesta nacional a más de 2.000 niñeras, cuidadores y empleados de limpieza en áreas urbanas A través de una metodología participativa, los investigadores documentaron el abuso y la explotación que experimentan las trabajadoras domésticas. La mayoría de ellas son mujeres inmigrantes y personas afro-americanas que no denuncian su situación por miedo a las represalias y perder su empleo.

En el ámbito universitario, desde principios de la década de 2000, los sindicatos de profesores se han acercado a los miembros de la facultad con contratos inestables o de interinidad con el objetivo de fomentar la inclusión, y proporcionar mayor seguridad laboral, salarios más justos y mejores condiciones. Mi universidad tiene ahora tres secciones de la American Association of University Professors (Asociación Estadounidense de Profesores Universitarios; AAUP): para profesores a tiempo completo, asistentes ya graduados y profesores temporales.

(Miopía de clase: la psicología y los sindicatos 1/2)