Una nueva herramienta militante en Beskoitze
La casa Leku Eder acogió a la familia de Manu Robles Arangiz, exiliados por el franquismo y dar continuidad a la actividad del sindicato ELA; vio crecer a varias figuras del mundo artístico y cultural vasco; refugió a resistentes y combatientes aliados durante la II Guerra Mundial, e incluso sirvió de alojamiento para estrellas como la pareja formada por Deneuve y Mastroianni en su famoso albergue Amalur. Ahora Leku Eder se transforma en centro permanente de formación y reunión.
Un legado para el bien común
La familia Robles Arangiz, que deseaba evitar que su histórica casa fuese algún día presa de la especulación, decidió legarla al fondo de dotación Eraiki, creado en 2023. Un fondo de dotación es una forma jurídica muy específica que permite recibir donaciones y legados (propiedades, bienes de valor, dinero) sin generar impuestos de sucesión. Eraiki, que se fijó el objetivo de contribuir a la construcción de una Euskal Herria “dueña de su presente y futuro, más libre, sostenible y solidaria; enriquecida gracias a una lengua, cultura e identidad desarrolladas” busca, por tanto, no solo redistribuir fondos al servicio de un ecosistema de organizaciones que trabajan en ese sentido, sino también garantizar que los bienes transmitidos estén para siempre al servicio del interés general, sin ánimo de lucro.
Centro permanente de formación y reunión
Situada a un cuarto de hora en coche de Baiona y accesible en bus, la casa Leku Eder será transformada en centro permanente de formación y reunión. Se trata de que sea un centro estratégico de formación y transmisión militante y asociativa, de reflexión e investigación. Dispondrá de una gran sala de reuniones, de una cocina colectiva, de espacios de almacenamiento y logística y podrá alojar a gente. Así, podrán desarrollarse en ella seminarios de trabajo, ciclos de formación grupales, “campamentos climáticos” o grandes reuniones de formación colectiva en verano.
Movilización colectiva
Poseer nuestras herramientas de lucha (y asegurarnos de que su uso nunca se desvirtúe) es un objetivo capital para asegurar la permanencia de nuestros movimientos. Esto es aún más cierto en un contexto general marcado por la reducción de los apoyos al sector asociativo y el riesgo de que el Rassemblement national, nombre actual del Fronte Nacional ultraderechista, llegue al poder: podemos suponer que tratará de atacar nuestra capacidad de organización, resistencia e influencia. No depender de locales que podrían ser confiscados, disponer de espacios y medios para formar una nueva generación de militantes, fabricar material o reunirnos: todo ello nos permite afianzar aún más los diques que resisten a las oleadas reaccionarias. Por tanto, se trata de un objetivo fundamental, aunque complicado en un contexto en el que las subvenciones públicas y privadas se reducen ya sensiblemente.
No obstante, la reforma de la casa Leku Eder es una de esas dinámicas que despiertan la esperanza en cuanto a nuestra capacidad colectiva de resistir: para reducir drásticamente los costes, artesanos militantes aportan su tiempo para sacar adelante el proyecto y cada mes se organizan talleres de personas voluntarias para realizar labores de demolición, picado, lijado, revestimiento, construcción y pintura. Desde el lanzamiento del proyecto son ya más de 70 las personas de todas las edades y niveles de capacidad técnica que han acudido para echar una mano. Esto nos hace prever un bonito futuro para Leku Eder.
Para echar una mano en el proyecto puedes dirigirte a info@eraiki-funtsa.eus
